"There is nothing to writing. All you do is sit down at a typewriter and bleed." - Ernest Hemingway

jueves, 1 de septiembre de 2016

Me da tanto asco en lo que me he convertido que me niego a volver a los lugares que un día me vieron ser yo, por miedo a que no me parezcan los mismos. Hace tanto que te callaste que escucho tus gritos en mi cabeza y tengo que pedir a las voces que hablen más fuerte para no escucharte. Tengo tanto que decir que hace mucho que decidí esconderme, no vaya a ser que me oigas y vuelva a empezar todo otra vez.

* * *

¿Sabes esa sensación, cuando recuerdas algo que pasó hace mucho tiempo y de repente lo comprendes? Lo que la otra persona dijo o hizo, lo que en aquel momento no tenía sentido, ahora encaja. Lo entiendes. En ese momento ves por fin lo equivocada que estabas. Y quieres tragarte la lengua, sacarte los ojos, ahorcarte con tus propios intestinos; CÓMO PUDISTE SER TAN IMBÉCIL, CÓMO PUDISTE ESTAR TAN CIEGA.

Y ya está, el tiempo ha pasado, hace mucho que el tren se fue, la oportunidad murió y, por lo que sabes, hasta él podría haber muerto, y todo porque en el momento clave que estabas esperando miraste hacia otro lado y no entendiste nada.

Y en eso consiste la vida.

domingo, 3 de abril de 2016

Qué bien funcionas como recuerdo.

Eres el flashback que queda de todos los lugares a los que juré volver pero olvidé donde estaban. El silencio incómodo cuando me preguntan qué fue de mí cuando yo ya no existía ni sabía por donde acabar. Podría describirte mil veces y no tengo ni idea de quién eres. Sigo sin saber a dónde fuiste cuando te pedí que te fueras. Por qué cojones te diste la vuelta cuando yo lo hice y me dejaste ser tan soberanamente cobarde otra vez. En qué estabas pensando.
Obligarte a irte fue mi caída desde un quinto piso, el alcohol mezclado con benzos, el cúter en mis muñecas, la anorexia nerviosa, el camión pasándome por encima, los gusanos devorando mis sobras. Obcecarme fue esparcir mis cenizas y ponerme a buscarlas para después meterlas en un jarrón y romperlo para tener algo por lo que llorar. Y lo hice. Llevo enferma toda la vida.
Por favor, no vuelvas. Si tengo que admitir de nuevo que estaba equivocada me arrancaré las cuerdas vocales y te estrangularé con ellas para que no puedas decir ni una sola vez que llego tarde. Ya me di cuenta. Ya convertí mi vida en un reloj de arena que no deja de asfixiarme cada vez que intento coger aire para decir que sí, que lo entiendo; que estaba dando pasos hacia el puente en mitad de la noche mientras gritaba a la carretera desierta que no sabía nadar, para después culpar a quien no me salvó de morir ahogada. Que soy una egoísta que te prefirió muerto a sin mí. Estoy enfadada contigo porque de mí ya estoy harta. A quién voy a engañar ahora que sé la verdad.  Si vieras mi cabeza por dentro te asustarías: hay una cicatriz por cada vez que imaginé que volvías después de verte marchar. Está todo gris, el dolor es un color feísimo.

Deberían considerar deporte de riesgo escribir a quien no te lee, ni le interesa.

martes, 22 de marzo de 2016

No.


No nos engañemos, nunca hubo un nosotros. Al principio tú escribías sobre lo que querías hacerme, yo sobre lo que me hacías sentir. Después pasaste a hablar del daño que te hacía, y yo de la angustia que tenía por vida desde que apareciste. El pleno apogeo llegó con el impacto de mis circunstancias sobre tu volátil presencia, la colisión de tu desdén sobre mi vulnerabilidad. La triste visión de la mitad de la historia cada uno desde su lado de la pantalla, sin atisbos de profundidad más allá de la primera persona (nunca en plural). Con el tiempo nos fuimos quedando en un tibio tú sin mí y yo sin ti, con imposibilidad de nosotros. Siempre tú por tu lado hablando de ti viviendo sin mí, solo (o acompañado); yo por mi lado hablando de mí sobreviviéndote a ti, sola (o peor, mal acompañada). Lo nuestro siempre fue singular, visión unilateral por partida doble de una historia que nunca fue del todo tuya ni del todo mía, pero siempre será nuestra. Y esto no soy más que yo, desde mi lado, hablando de lo que queda de mí después de ti.