"There is nothing to writing. All you do is sit down at a typewriter and bleed." - Ernest Hemingway

viernes, 13 de abril de 2012

Yo desvarío, tú juegas a dejar de ser mío.

Me he despertado de golpe con la inquietud de no saber exactamente qué estoy haciendo. Busco las palabras perfectas para estremecer tus impulsos; una fórmula infalible para desbaratar la tranquilidad con la que me miras. Admito que se me da mal tomármelo con calma y, aunque lo intento, hoy me he levantado con ganas de estropearlo todo. Con razón dicen que las peores tentaciones son las personas… Supongo que me he pasado toda la semana descongelando nostalgias, y ahora me toca limpiar los restos de recuerdos que se clavaron en mi espalda. Y ya sé que dicen que el paso del tiempo es imprescindible, pero a mí cada tic-tac me estalla en la cara y no le veo el sentido a esperar. Ver que pasan los segundos sin que nunca pase nada… tanto querer volar y ver que el tiempo ha destrozado las alas. ¿Alguien me lo explica? Porque yo, sintiéndolo mucho, me niego a quedarme parada mirando como se desgarra nuestro potencial plural. 
Es un juego absurdo, pero no hay forma de salir. No sé a donde nos lleva ni si llegaremos a algún lado; lo único claro es que estamos convirtiendo en escombros todo lo que una vez pudimos ser. ¿Cuánto tardaremos en rompernos? Es la historia más vieja que existe: amor y… nada. El capítulo siete de Rayuela mezclado con una ausencia total de ti. Y entre mis pulmones noto como cada vez se me encoje más el corazón. Pero qué sabrás tú… ahora solo puedo serme fiel a mí misma, y por una vez lo haré bien. Soy demasiado joven para preocuparme de que un día me falte el aire, pero no puedo evitar que la aflicción del sentimiento me deje con ganas de más. Cada instante tiene algo eterno, ¿verdad? Pero al final todo es dolorosamente efímero. Solo quedan los recuerdos, las promesas (rotas) y miles de palabras esparcidas entre mis labios y tu cuello. 
Soy un desastre, pero tú tampoco aportas mucho orden, todo hay que decirlo. En realidad creo que siempre me quedo atascada en el prólogo, y ya no estoy segura de querer seguir siendo la narradora. Demasiado drama. ¿Cómo se cambia la temática de una vida? Tantas opciones pueden volver loco a cualquiera… y eso que aquí la única que ha perdido la cabeza soy yo. Puede que sea difícil de manejar, pero no me niegues que es jodidamente fácil necesitarme. Y por una vez me gustaría aprovecharme. Quiero ser la protagonista indiscutible de tus sueños, acaparar toda tu atención. Ser lo primero, tu “buenos días amor”, la mirada siempre anclada a mis huesos y las mejores noches si estamos juntos en la cama. Olvídate del frío y caliéntame las manos, que aún me acuerdo de los desajustes de temperatura que llegamos a causar. No me queda ni un puto deseo por pedir, ni esperanzas de que se cumplan. Sigo con mi plan de imposibles hechos trizas, pero mi confianza ciega empieza a desconfiar (parece que no soy la única que abrió los ojos). Hoy necesito un beso que haga temblar el suelo, o se me van a caer los labios por falta de uso y voy a tener que enfadarme de verdad. Pero estamos tan lejos… 
Me pregunto quién dará más por un corazón desgastado que no puede darlo todo porque está roto en pedazos. Se aceptan ofertas. Ahora que lo pienso, quizás soy demasiado. Demasiado rara, caótica, complicada y extraña. ¿Quién puede querer a alguien con ese historial? Encima, no me conformo con un amor cualquiera. Yo quiero amor con mayúsculas, en negrita y subrayado. Que salten fuegos artificiales solo con mirarnos, que se fundan las bombillas si me tocas; y que se pare el mundo entre la sístole y la diástole de nuestros silencios. Si ya no es lo mismo, házmelo creer. Mientras tanto yo me voy difuminando entre las mañanas a medio olvidar y las noches que nunca tuvimos. Ya no sé si soy la mala, la buena o la más tonta del lugar. Me gustaría saber si he vuelto a cruzar la línea y piensas en mí más de lo que deberías; o si me he quedado sola y ya ni yo misma me presto atención. 
¿Alguien me escucha? Qué inutilidad. De palabras, de acciones, de pensamientos. Ahora ya nadie matará monstruos por mí, ni me devolverá la calma. Ojalá no pasen las horas, ojalá retrocedieran las agujas del reloj y te devolvieran a mi lado. Podría ser tan fácil… (sería espectacular). Aunque creo que ya perdimos la sintonía, suenan acordes distintos y hace siglos que nadie escucha nuestra canción. Podrías haberme avisado de que eres un maldito vicio y de que iba a pasarme el ochentaycincoporciento del tiempo post-amor completamente atontada pensando en ti. Pero es mejor así, sin saber qué va a pasar ahora. Y puede que solo nos queden unas horas, y si nos da por escribir las frases finales de nuestra historia… estas últimas las quiero vivir a tu lado. Solo pido un “te querré siempre” hasta que dure. Pero voy perdiendo latidos… necesito acertar, aunque sea un rato. ¿Qué más puede salir mal? El destino no existe, y las cosas solo pasan si hacemos que sucedan. La cuestión es… ¿quieres? Decide rápido, porque no pienso volver a desgastarme por nadie que no sea yo. Así que no me busques si no quieres encontrarme, ni cuestiones mis palabras si no tienes una buena réplica. Creo que estamos exagerando la fragilidad de las cosas buenas, si al fin y al cabo esto solo son líneas que caen sobre tus ojos. Parece que al final no queda nadie… 
Y he aquí la mejor forma de escribir mucho sin decir nada. Ya no sé ni a quién escribo, ni a quién quiero engañar. Pero intentaré cualquier cosa por si en el último momento todo cambia. Siempre digo que necesito que me salven, pero ya no sé si queda algo por salvar.
Esta vez necesito un auténtico rescate. 

4 comentarios:

  1. Me ha gustado muchísimo. Me ha encantado.


    Ánimo preciosa, vales muchísimo.

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  3. Me encanta esta entrada, al igual que todas las demás. Eres una genio, de verdad.

    :)

    M.

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